
En la vida de las personas existen cosas que van dejando huellas, a veces son detalles simples que pueden pasar inadvertidos para muchos.
Generalmente no hay mucha conciencia acerca de la responsabilidad que debe haber cuando se opta por tener una mascota en casa. Las mascotas no son un artículo desechable que cuando no sirve o molesta, se puede tirar a la calle, me causa gran tristeza ver animales abandonados y para colmo maltratados por personas que se molestan por el solo hecho de encontrarse con ellos.
En mi caso, desde pequeña compartí mi vida con gatos y perros, además de algún pato, conejo, cobayo o pajaritos. Tengo un recuerdo vivo de cada uno, porque cada uno fue especial y distinto así como lo somos los seres humanos.
Todos los animales que tuvimos en casa fueron recogidos de la calle, es decir, asumimos los cuidados por un animal que era de otra persona y que evadió la responsabilidad que le correspondía tener.
La experiencia ha sido muy buena y recomendable, las mascotas pueden llegar a ser gran compañía y causa de muchas alegrías... bueno también de grandes penas cuando ya no están.
Hoy tenemos dos gatas llamadas Xica y Niña, un perro llamado Negro y un periquito, por costumbre jamás en casa deja de haber un animalito, creo que son parte importante en mi vida y la de mi familia.
Creo que si respetásemos más a todos los animales y pusiésemos una dosis de amor en nuestros actos, este mundo sería un poco mejor...


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